Educación

Hospital Menonita CIMA

LA CORDILLERA

“Hace un tiempo, un hombre se me acercó en la calle y con ojos llenos de alegría me dio un fuerte abrazo. Al principio no le reconocí, pero luego recordé aquel rostro triste que llegó a nuestro hospital sin ganas de seguir viviendo. Ese incidente me llevó a reflexionar sobre el fruto de nuestro trabajo.”

Rubén Jiménez, Coordinador de Servicios a la comunidad de CIMA

HOSPITAL MENONITA
CIMA HACIENDO LA DIFERENCIA

Cada día son más los pacientes que tras recibir servicios en el Hospital Menonita CIMA comentan: “como CIMA ninguno.” Nos dimos a la tarea de indagar sobre qué es lo que hace especial a este acogedor hospital ubicado en medio de las montañas de Aibonito.

La Lcda. Ana Beatriz Torres, administradora del Hospital Menonita CIMA comenta: “CIMA es parte de un sistema cuya misión es servir con amor cristiano y te aseguro, que tenemos el compromiso de que cada paciente que recibe servicios aquí sienta ese amor que nos enseñó a dar con su ejemplo, nuestro Señor Jesucristo. Por otro lado CIMA es el único hospital de salud mental en Puerto Rico sin fines de lucro. Esto significa que las ganancias que generamos no están destinadas a engordar el bolsillo de nadie sino que se reinvierten en más y mejores servicios para nuestras comunidades. La combinación de estos aspectos hace una gran diferencia en cuanto al servicio y trato que reciben nuestros pacientes.”

Vivir es un proceso constante de aprendizaje que se caracteriza por distintas etapas y emociones. Continuamente enfrentamos retos, éxitos, fracasos, decepciones, coraje, tristezas y alegrías, entre muchísimos otros sentimientos que nutren nuestra vida. Esto nos hace valorarla cuando logramos un balance emocional que nos hace sentir bien y en paz con nuestro ser interior y con la gente que amamos.

En ese largo y complicado caminar por la vida, algún evento puede trastocar nuestro ser y afectar nuestra estabilidad emocional. En ocasiones, en momentos como este, además de sentirnos agobiados por la condición que nos aqueja también tenemos que lidiar con la desinformación y estereotipos con los que se han visto asociados los servicios y pacientes de salud mental. En medio de esta situación es crucial contar con el apoyo de un equipo de profesionales que te comprende.

Wanda Rolón, oficial de admisiones asegura con gran convicción que “CIMA vino a llenar una gran necesidad de servicios. Antes de trabajar en CIMA yo trabajaba en la sala de emergencias de Menonita de Aibonito y era triste ver pacientes que pasaban días en la sala de emergencia esperando que apareciera una cama psiquiátrica en algún lugar de Puerto Rico. A CIMA llega gente de todos lados y hay muchos casos que impactan”. Esta joven quien ha laborado en CIMA por espacio de 3 años, cree con firmeza en ejercer su labor diaria con el cariño y la humanidad con que trataría a sus tres hijos y a su familia.

“Hace poco tuvimos el caso de un paciente que decía que amaba a su hijo pero se quería morir. Insistía en que pusiera en los papeles que estaba llenando que se quería morir. Le dije que si amaba a su hijo debía recibir ayuda. A este paciente yo lo tenía pegado del alma. Hay personas que llegan sin ropa; jóvenes menores de 30 años de edad que no quieren vivir. Hay cosas que te tocan.”, cuenta Wanda reflejando en su rostro el impacto que causa en ella el sufrimiento de los pacientes que acuden a CIMA.

“Se aprende mucho, a entender los problemas que tienen especialmente los jóvenes de 18 años que se quieren morir. Yo soy madre y cuando llega uno de estos jóvenes se le ofrece el mejor servicio como si se tratara de un familiar querido,” concluye Wanda convencida de que el trabajo es arduo, pero la satisfacción de ayudar es plena.

Ramón Espada es terapista en el área de hospitalización parcial de CIMA. Durante 14 años ha ejercido su labor con entrega absoluta y está dispuesto a continuar haciéndolo por “la satisfacción de trabajar para la gente de mi país y mi pueblo”.

Explica Ramón que los servicios que se brindan en CIMA son una aportación esencial a nuestra sociedad. “Nuestra misión es transformar la vida de cada uno de nuestros pacientes. Que se integren a la vida familiar y aporten a la sociedad como ciudadanos funcionales. Somos agentes de cambio. Cada paciente que atiendo en CIMA es para mí algo así como lo es comenzar la crianza de un bebé a quien tu primero ayudas a ponerse de pie y luego lo vas ayudando a crecer. Esto se logra comprendiendo las necesidades individuales de cada paciente. No todos necesitan lo mismo y aquí nos esforzamos por ofrecer un servicio individualizado.”

Nos comenta Ramón, “Uno de los casos que con gran cariño recuerdo, es el de un paciente que al despedirse tras terminar su tratamiento me dijo que en CIMA encontró la paz y me señaló un símbolo que tengo sobre mi escritorio, que son dos manos entrelazadas. Sentí una gran emoción y satisfacción”.

Para Wilmary Rodríguez, técnica de salud mental, trabajar en CIMA es una de las mejores experiencias que ha tenido en su vida y cuenta que ha crecido “como persona y profesional”. Durante sus tres años en CIMA, son muchas las historias de pacientes que la han impresionado, pero recuerda con gran sentimiento a una que ha sido hospitalizada en varias ocasiones.

“Una de las últimas veces que estuvo aquí, llegó con un aspecto físico muy deteriorado en su higiene. Tenía marcas en su cuerpo y el pelo tan enredado que comencé a peinarla para hacerle una trenza. Aunque parecía fuera de la realidad mientras la peinaba, la paciente lloraba en silencio, sus lágrimas bajaron durante largo rato. Pensé que quizás ella entendía que en el acto de peinarla se le prestaba la atención que no tiene, que necesita. Me conmovió mucho su llanto y su mirada me dijo que necesitaba esa atención”.

Wilmary considera que CIMA contribuye constantemente a mejorar nuestro país.

“He sentido que la gente encuentra esperanza, que no todo termina como muchos creen. Aquí los apoyamos para que logren sus metas y propósitos. Yo he trabajado en otros lugares y sé que no tienen el calor humano que brindamos en CIMA, que damos ese amor cristiano, el respeto y cariño que el paciente necesita”.

El coordinador de servicios a la comunidad de CIMA, Rubén Jiménez, tiene las manos llenas de trabajo, pero ello no impide que brinde a los pacientes todo su calor, atención y la sensibilidad que estos necesitan.

“Yo llegué como voluntario, porque creo en lo que se hace aquí, en cómo se trabaja con el paciente. He crecido mucho como ser humano. Estoy viendo los casos desde una perspectiva crítica y humana y veo la necesidad que hay en Puerto Rico. El hecho de ver las piezas del rompecabezas de la vida de los pacientes caer en su lugar es una gran satisfacción. Mucha gente está caminando sin esperanza, con un vacío. Están prácticamente sobreviviendo a la vida y debemos ayudarlos a encontrar el camino. CIMA realiza una gran labor en la restauración de muchas vidas a nivel psicológico y espiritual. Y sabemos que cada persona que sale de este lugar, también es CIMA”.

En Puerto Rico miles de personas sufren condiciones de salud mental y necesitamos con urgencia atención a esta población y esperanza a quien la ha perdido. En octubre, mes de la salud mental, CIMA abraza a Puerto Rico y le recuerda a nuestra gente que su equipo amigo, existe para ayudar. La salud mental es para todos, cuidemos la nuestra y la de nuestros seres queridos.

El Hospital Menonita CIMA, cuenta con servicios de hospitalización, sala estabilizadora, hospitalización parcial además de servicios psicológicos y psiquiátricos a nivel ambulatorio. El mismo, está ubicado en la carretera 14, km. 53.0, intersección Calle Sargento Gerardo Santiago, detrás del cuartel de la policía estatal. Para mayor información, puede comunicarse veinticuatro horas al día, los siete días de la semana al (787) 714-2462 o visitar nuestra página en Internet www.menonitacima.org.